viernes, 16 de noviembre de 2007

Que bien, que bien, hoy cenamos con Isabel

He aqui un nuevo disparate, quiza esto confirme mis sospechas...
Tras mucho tiempo decido salir de la cueva, observo con satisfacción que todavia perduran los gentilhombres, que también siguen aqui los gañanes y que en general estamos todos, porque en el mundo tiene que haber de todo.La televisión se escucha de fondo mientras pienso que estoy mutando a una suerte de locura distinta a la que me atribuyen normalmente, quiza esto no me permita pensar con la fluidez que desearía pero puedo afirmar con rotundidad y sin miedo a equivocarme que ya es de noche y no me gusta que anochezca tan temprano, mientras contemplo la oscuridad de la todavia tarde, anodinas conversaciones telefónicas rompen la tranquilidad de mi retiro obligandome despues de despertar de mi letargo a realizar un esfuerzo descomunal para poder seguir atento a todo lo que me rodea y asi poder evitar que las sombras y rumores me apliquen oscuros correctivos que me obliguen a desprenderme de mi estado de desequilibrio, empresa harto dificil para cualquiera ya que por todos mis medios intento siempre resistirme ayudandome de conversaciones con seres fantasticos y con sombras o reflejos de otros de carne y hueso sentados en veladores en los que nos convidan a extraños elixires que nos hacen caer en un extraño estado de embriaguez-fantasia en la que somos capaces de ver cosas solo reservadas a algunos, no se a cuales pero solo a algunos.Despues de todo esto sigo pensando que quiza si, quiza este algo tarado.
Dulces y ventosas tardes a todos.
Si todavía me leeis, haced lo que yo, leed a otros, esto no puede ser bueno.

domingo, 14 de octubre de 2007

Zaragoza vibra con sus Heroes

Un articulo sacado de una web, sobre el ultimo concierto de Heroes del Silencio.
Nada pudo enturbiar ayer la emoción de las casi 40.000 personas que llenaban La Romareda. Y nadie pudo borrar la sonrisa de la cara de Juan, Pedro, Joaquín y Enrique, en las dos horas y media que duró el concierto. Ni siquiera los problemas de garganta que Bunbury ha traído del otro lado del Atlántico. Apenas pasaban unos minutos de las nueve de la noche cuando empezaba a sonar la intro Sound tou siren, La música asciende y ascienden los gritos. Parece increíble pero el ambiente está aún más caldeado que el pasado miércoles, y aunque también pudiera parecer increíble Héroes del Silencio sonaban aún más potentes. Con los primeros compases de El estanque llega la locura, que desciende de la grada al césped para estallar en un grito común sobre las tablas. A su fin el músico grita el nombre de su ciudad. Desafiante, como el cierzo implacable y rotundo, invita a su público (que es suyo en cuerpo y alma) a nadar Mar adentro.

La grada acepta el desafío, los puños arriba y los gritos desaforados (mucho alcohol a precios populares corre de mano en mano). Y las complicaciones con las guitarras no enturbian el momento.
La carta, casi sin tregua, mantiene el ambiente caldeado lo justo para que una nueva explosión de emociones que recorren ida y vuelta el escenario toda la Romareda. “Vamos a tocar algo de nuestro primer álbum”, señala un Bunbury ligeramente ronco. Con ella llegará también la primera novedad del repertorio respecto al concierto anterior. Los nervios se van templando y la voz de Bunbury, aquejada por una incipiente afonía estos días también. Pero hoy no es un día en el que el músico esté dispuesto a parar. Se golpea el pecho con el micro y se entrega a un público entregado. “Vienen con la voz bien”, bromea justo cuando empiezan los primeros compases, no muy afinados, de la Sirena varada. Pero nuevamente los hermanos Valdivia remontan apoyados en la voz de Enrique, que se esfuerza por darlo todo ante el micro.
“Qué le pedirían a la virgen del Pilar, un porrito, dicen por ahí, pásamelo Pedro”, señala un Bunbury sonriente y provocador, antes de emprenderla con Opio. El aludido, Pedro Andreu, siempre en segundo plano, suena hoy contundente apoyado por Joaquín en el bajo, y devuelve al público su ovación alzando las baquetas. Bunbury aprovecha entre canciones para darle una tregua a su garganta, que parece empeorar por momentos. Aunque las canciones no pierden un ápice de fuerza y él no deja de empeñarse el que este concierto sea el que soñaron cuando decidieron hacer este regalo, que es mutuo. “Muchas gracias por hacernos tan grandes”.
Juan, Pedro, Joaquín… mientras oyen sus nombres avanzan hacia un segundo escenario, donde les espera un set acústico. La herida y después Héroe de leyenda. Bunbury no puede más. Pide cinco minutos de descanso para su garganta y el público se echa a temblar. Muchos temen que después de 11 años este sea el abrupto final del concierto. Pero dos médicos y un aerosol obran el milagro y Bunbury y los suyos vuelven para terminar lo que empezaron. Joaquín se divierte. Una bandera de México donde se puede leer Ciudad Juárez, les da la bienvenida desde la primera fila. Ahora todos los motores están encendidos y listos para el rock and roll.
Con Nuestros nombres vuelven a poner toda la carne en el asador. Hay algunas canciones que nunca pierden su efecto, El mar no cesa. Y otras que son como un himno capaz de abrir en canal estómagos y hacer saltar las lágrimas: Entre dos tierras y Maldito duende. Se divierten como niños y la garganta de Bunbury parece haberse recuperado. Las luces acompañan una puesta en escena espectacular. Mientras, Bunbury tira de viejas poses peleando en el aire con los fantasmas que han querido dejarle sin voz. Arde la Romareda y hoy no juega el Real Zaragoza. Héroes del Silencio invitan a su público a la Avalancha y las primeras filas se comprimen contra las vallas.
La despedida durará lo justo para que con los bises lleguen Oración y la potentísima Tumbas de sal. Y un momento mágico. Los Héroes encienden la chispa adecuada y un mar de confeti plateado inunda un mar de brazos, móvil en mano, que quieren agarrar las últimas canciones de un sueño al que apenas le quedan unos compases.
Malas intenciones pondrá la guinda al pastel. El público, que ya conoce el repertorio, se revuelve inquieto cuando siente llegar el final. Enrique y Juan se sientan para caer juntos En brazos de la fiebre. Y el público se mece con esos brazos mientras Bunbury toma un foco y lo pone, en una suerte de homenaje, sobre su compañero.
La música va muriendo. Los músicos van saliendo. Bunbury se resiste a dejar de mirar a los ojos a los que le miran, que le gritan Héroes, que han visto su sueño cumplido. Algunos quisieron ver lágrimas en ellos. Donde seguro sí las hubo fue en el césped, donde muchos se abrazaban y otros se miraban sin querer creer que aquello era el final, pero lo era, y los fuegos de artificio se encargaron de despertarles de ese sueño.
"Sencillamente, sin palabras..."

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Un preciado bien

Cada año que pasa, me voy dando mas cuenta de que las fiestas son un preciado bien, que hay que disfrutar todo lo que se pueda.
Me paro a pensar y advierto que aunque aún somos jovenes los años pasan, acabamos los estudios y empezamos a trabajar y lo que antes eran un "siempre estaré en las fiestas de Graus" ahora se convierte en un "no sé" o en un "intentare", sobre todo para los que trabajamos fuera de Graus, que somos los que mas dificil lo tenemos para hacer coincidir trabajo y fiestas del pueblo.Me acuerdo todavía cuando pensaba en esa gente que estan trabajando fuera y no pueden estar en las fiestas, en que estarian tristes por no poder disfrutarlas, por segundo año consecutivo se lo que es eso, pero todavía tengo que sentirme afortunado porque bien por las tardes-noches o bien por las mañanas aún puedo disfrutar de algunos de los actos a los que tanto me gusta acudir estos dias con alguno de los compañeros de fatigas en estos ajetreados dias, donde sabemos trasnochar pero tambien madrugar para acudir a las procesiones por ejemplo.
Lo que mas me fastidia es perderme las carrozas del dia 12, es quizá el momento de mas diversión de las fiestas, cuando mejor te lo pasas con todo el pueblo, cuando sueltas toda la adrenalina y mas puedes hacer el payaso.
En fin, es ley de vida, poco a poco vamos creciendo y espero que no pero me temo que nos vamos a perder mas de unas fiestas.
Saludos y felices fiestas a todos.
Dedicado a todos aquellos que por trabajo no pueden estar en las fiestas de Graus y tienen que recoger pronto porque toca amadrugar.

jueves, 30 de agosto de 2007

Hasta siempre

En un dia tan tragico, rescato un texto de Joaquin Caparros dedicado a Antonio puerta. D.E.P. Antonio, desde aqui mi mas sentido pesame a su familia y al Sevilla.
Una bestia negra y ciega se ha llevado a Antonio. A él le partió el corazón y a mí me ha partido el alma. A esa bestia negra y ciega que nos ha dejado llorando a todos le quiero decir entre lágrimas muchas cosas. Le quiero decir que, una vez más, se ha equivocado, y que lo ha hecho de forma gravísima. Y golpeo mi cabeza contra la pared por la irreversible injusticia que ha cometido.
Le quiero decir que se ha llevado a un chico lleno de vida, a una persona valiosísima y a un deportista de enorme estatura. Le quiero decir a esta bestia negra y ciega que si quería hacer daño lo ha conseguido. Su tajo ha sido de dimensiones gigantescas porque ni ella misma sabe a la cantidad de gente que ha dejado herida.
Se ha llevado a Antonio y con él se marcha una de las sonrisas más sinceras de Sevilla, de Andalucía y de España. No había otro como él en el vestuario del equipo. Si necesitábamos ánimo, Antonio se sacaba un chiste de la manga. Si alguno de nosotros parecía venirse abajo, ahí llegaba él y nos soltaba una de las suyas. No había otro igual y el hueco que deja es irreparable.
Le digo a esa bestia negra y ciega que nuestra venganza será terrible porque a ese hijo de Antonio que está a punto de nacer le vamos a contar tantas cosas bonitas de su padre que parecerá que sigue vivo en cada rincón de Sevilla, de Andalucía y de España.
Y no podrá con todos. Hoy me siento el hombre más triste del mundo. Yo le di la luz en el primer equipo y con su marcha me he quedado totalmente a oscuras. No habrá un día de mi vida en que no mire al cielo para saludarle.

Desde este rincon mi pequeñito homenaje al jugador. Hasta siempre.

martes, 2 de enero de 2007

Como un coche sin ruedas

Estimados amigos y lectores,
Asi nos sentimos los Jartos en este comienzo de año, como un coche sin ruedas, como una comida sin pan, como Graus sin su longaniza.Todo ocurrio durante la cena de nochevieja, que acabamos destrozados animicamente por la mala noticia que recibimos por parte de una integrante de la peña, habia olvidado los cotillones en el coche y su coche estaba en Ejep, imaginaos como nos quedamos, una nochevieja sin esos sombreros que nada mas ponerte se rompe la goma, o sin ese fantastico collar de plastico, nuestra noche se vio enturbiada por este triste incidente, que recordaremos durante todo el año 2007, pagamos por un cotillón que no disfrutamos, es la noticia del año, la mas triste que podemos recibir, vamos a estar jodidos todo el año a causa de ese olvido.
Aunque dicen que el tiempo borra las penas, creo que esta no la va a borrar para nada, es algo que nos ha calado muy hondo, y ahora nos duele, no creo que lo olvidemos jamás, es un hecho que ha marcado nuestras vidas para siempre.Siempre recordaremos la nochevieja 2006 como la "nochevieja sin cotillón", la mas triste de nuestros 23 años de existencia.
En fin que desde aqui hago un llamamiento al resto de gente que salga a celebrar la cena de nochevieja x ahi, cuidado con olvidarse el cotillón, puede ser el comienzo de una triste historia en la que el protagonista eres solamente tu.
Buenos y felices primeros dias de 2007 a todos.
Este escrito solo expresa una opinion, como nos sentimos, esta escrito sin animo de ofender a alguien, si asi lo hace, pido disculpas.