No es que me haya dejado el cacao, sino que voy a hablar de una nocilla en particular, concretamente de una de la cual seguramente todos no conozcais su existencia, no es otra que la nocilla blanca, esa gran desconocida.Esta nocilla viene igual que el resto en vaso de cristal, mientras que la de dos colores tiene el tape azul oscuro, la de extra avellanas el tape verde y la la de solo chocolate el tape rojo, esta viene cerrada por un tape azul claro, es dificil de encontrar en muchos supermercados, de hecho, ahora tengo un bote en casa pero hacia mucho tiempo que no disfrutaba de su sabor ya que en casa se suele comprar la de dos colores y yo solo ataco normalmente el lado blanco del que suele haber menos que de chocolate.
Como bien dice el refrán, nunca te acostaras sin saber algo nuevo, y se que seguramente muchos de vosotros acabais de descubrir que existe la nocilla solo blanca, yo la conocía desde hace tiempo.Intentemos ponerla de moda, ya lo hicimos con los sugus, porque no con la nocilla para merendar, recordad por cierto que esta mejor con el pan tostado asi que ya sabeis, bote de nocilla, barra de pan y cuchillo y a merendar, con moderación eso si, no os comais el bote de una sentada, no me seais triperos.
sábado, 11 de octubre de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
Pan con tomate y jamón
Salgo de mi veranización para de nuevo sentarme delante de la pantalla a tratar de escribir algo coherente, cosa harto dificil con estos calores y es que cuentan las lenguas antiguas y el refranero popular que no hay dos sin tres, donde caben tres caben cuatro y no hay quinto malo; quizá sea por eso que un nuevo orden se aproxima.
Aunque también es probable que surja la escena en un salón viendo el reflejo de un loco bajito observando el infinito y escuchando a la vez ladrar un perro al que el dice "hola perro", porque lo creais o no los perros hablan pero son pocos los elegidos que los entienden, como también somos pocos los hombres que quedamos.
A veces pienso como se debe de poner un gnomo si le molestas cuando esta comiendo nueces y me pregunto en ocasiones porque hay gente a la que no le gustan las chiretas o los caracoles; y hablando de chiretas, hace tiempo que no las pruebo y eso no puede ser.
A Barbastro lo llaman el barranqué y se acerca San Fermin, asi que Pamplona habeis de ir.
Bilbao y bacalao se escriben así, no os paseis de finos y me escribaís Bilbado y bacalado y tambien lanau es lanau y no lanado y por más que yo quisiera y aunque tres vidas viviera no dejaría de escribir estas soberanas chorradas.Direis que estoy como una gaita, es posible, pero tambien es posible que sea el mundo el que está loco o no, quizá el ser humano es maravilloso y es que al fin y al cabo a mi me gusta el jamón y el pan untadito con tomate.
Buenas y saladas tardes a todos.
Aunque también es probable que surja la escena en un salón viendo el reflejo de un loco bajito observando el infinito y escuchando a la vez ladrar un perro al que el dice "hola perro", porque lo creais o no los perros hablan pero son pocos los elegidos que los entienden, como también somos pocos los hombres que quedamos.
A veces pienso como se debe de poner un gnomo si le molestas cuando esta comiendo nueces y me pregunto en ocasiones porque hay gente a la que no le gustan las chiretas o los caracoles; y hablando de chiretas, hace tiempo que no las pruebo y eso no puede ser.
A Barbastro lo llaman el barranqué y se acerca San Fermin, asi que Pamplona habeis de ir.
Bilbao y bacalao se escriben así, no os paseis de finos y me escribaís Bilbado y bacalado y tambien lanau es lanau y no lanado y por más que yo quisiera y aunque tres vidas viviera no dejaría de escribir estas soberanas chorradas.Direis que estoy como una gaita, es posible, pero tambien es posible que sea el mundo el que está loco o no, quizá el ser humano es maravilloso y es que al fin y al cabo a mi me gusta el jamón y el pan untadito con tomate.
Buenas y saladas tardes a todos.
martes, 22 de abril de 2008
Nos estan vigilando
Tened mucho cuidado, aunque estois solos en casa nunca lo estaís del todo, nos vigilan entre las sombras, nos estudian para conocer nuestros puntos debiles, se esconden sobre todo debajo de la cama y los muebles, desde allí estan tramando un perverso plan para lanzar un ataque mundial cuando nos conozcan del todo, en cuanto dejas caer algo al suelo lo atrapan y lo unen a ellas para hacerse cada vez mas grandes.
Tienen que aguantar que nos descalzemos, que metamos cajas debajo de la cama que es como si a nosotros nos meten un camión en casa, pero aguantan y aguantan, hasta que llegue el día en que digan basta, ese dia se aliaran e implantaran una dictadura del terror, entonces seremos nosotros los que viviremos debajo de las camas, en unos pocos centimetros. Asi que ya sabeis, limpiad bien debajo de la cama y aseguraos de que habeis acabado con todas las pelusillas, si dejais alguna tomarán represalias y será peor para todos, en vuestras manos esta salvar a la humanidad de un holocausto.
Dulces y primaverales tardes-noches a todos.
Tienen que aguantar que nos descalzemos, que metamos cajas debajo de la cama que es como si a nosotros nos meten un camión en casa, pero aguantan y aguantan, hasta que llegue el día en que digan basta, ese dia se aliaran e implantaran una dictadura del terror, entonces seremos nosotros los que viviremos debajo de las camas, en unos pocos centimetros. Asi que ya sabeis, limpiad bien debajo de la cama y aseguraos de que habeis acabado con todas las pelusillas, si dejais alguna tomarán represalias y será peor para todos, en vuestras manos esta salvar a la humanidad de un holocausto.
Dulces y primaverales tardes-noches a todos.
miércoles, 16 de abril de 2008
Carta abierta al Diego
Os cuelgo esta carta abierta de una argentina al Diego cuando estuvo hospitalizado y cerca de morir.
Al Zacarías lo vi llorar tres veces en la vida. Cuando le dijeron que el Nacho era un varoncito, cuando le metiste el segundo a los ingleses, y cuando te echaron del mundial "94. Así que date cuenta: gracias a vos descubrí que mi marido tenía sangre en las venas. Por eso si él reza, yo rezo. Y no me importa si otra vez hay que rezar por vos. En esta casa, cuando mi marido dice que hay que prender dos velas, se prenden dos velas y sanseacabó.
Vos no sos santo de mi devoción, ya te lo dije mil veces; siempre me caíste para el culo porque sos un fanfarrón y un bocasucia. El Zacarías me dice que si me gustara el fútbol sería otra cosa, que vos adentro de la cancha eras algo que no tenía nombre, una cosa de otro mundo, que en tus mejores épocas eras capaz de enloquecer las leyes de la física y bla bla bla. Pero por ese lado a mí nadie me compra. Yo soy una señora, no entiendo y no quiero entender de pelotas y pantaloncitos cortos.
En cambio hay otras cosas que sí entiendo. Y por esas cosas rezo estas noches, pero ojo: no es por vos. ¿Sabés por qué rezo? Porque hubo momentos en los que no tuvimos nada, pero lo que se dice nada, arriba de la mesa, y vos le dabas alegría a mi familia.
Alfonsín estaba haciendo estragos, y gracias a Dios justo nos cayó del cielo un Mundial que ganaste de punta a punta. Para mí fue un invierno horrible, porque solamente podía poner buñuelos de acelga en el almuerzo y buñuelos de acelga en la cena. Pero si hoy le pregunto al Nacho o al Zacarías qué se acuerdan de ese invierno, ellos te nombran, se llenan la boca de vos, sonríen... No se acuerdan de otra cosa; no tienen la menor idea de que pasaron hambre.
Afuera, en la puerta de la clínica donde respirás por un tubito, está lleno de periodistas extranjeros sacándole fotos a un mundo de gente que prende velas y que se pasa la madrugada recitando el rosario. A veces me da un poco de vergüenza que el resto del mundo crea que somos tan básicos, tan cabezones. Pero después me dan ganas de explicarle al mundo que nadie reza por el bocasucia, ni tampoco por el fanfarrón. Me dan ganas de explicarle al mundo qué país es éste, qué pocas alegrías hemos tenido en los últimos veinte años, y que de esas pocas, casi todas vinieron con tu firma.
Con lo que nos cuesta ponernos de acuerdo en algo. Con lo que nos cuesta reírnos o llorar o gritar por lo mismo. Con lo que nos cuesta cantar "Argentina, Argentina" y al mismo tiempo sentir que el pecho se infla. Y hacer fuerza por lo mismo, y querer ser mejores, y patalear de rabia. El día de la efedrina salí a la calle y, te lo juro por mis tres hijos, por primera vez en la vida vi a todo el mundo llorando. La gente iba en silencio por la calle, arrastrando los pies, y se le caía los mocos. Todo el país desinflado y mudo. ¡Qué raros que somos!, pensé, pero me sentí orgullosa de esta sangre que era mía, porque yo también lloraba y no sabía desde cuándo.
Si hasta el Caio, que nunca te vio levantar una copa del mundo, tiene un poster tuyo en su pieza y habla de vos como si te hubiera vivido.
Si hasta el Nonno te perdonó que mandaras a la **** que los parió a toda Italia en directo. Si incluso el Nacho, que odia el fútbol, sabe que vos sos mucho más que eso, y te defiende... ¿Cómo no voy a rezar para que te pongas bien?
Dentro de muchos años, los hijos de los hijos de la Sofi van a vivir en un país mucho mejor que el que tenemos ahora. Estoy segura. Y nadie se va a acordar que eras un fanfarrrón y un bocasucia. En los libros de lectura se va a decir de vos solamente lo importante, que acá una vez nació un negrito que jugaba a la pelota mejor que nadie, y que era capaz de levantar a un pueblo triste y volverlo loco de alegría, de hacerlo feliz incluso en las épocas más negras. Para que no se muera ése, rezo.
Para que te cures, para que puedas descansar de todo el esfuerzo de haber sido único y te quede tiempo para ser un tipo común. Para que puedas ver a tus nietos, abrazarlos, y contarles quién fuiste. Debe ser muy lindo llegar a viejo, mirar a un nieto a los ojos y decirle, con el corazón despierto:
"¿Sabés quién era yo? Yo era Diego Maradona". Y estar vivo para contarlo.
Al Zacarías lo vi llorar tres veces en la vida. Cuando le dijeron que el Nacho era un varoncito, cuando le metiste el segundo a los ingleses, y cuando te echaron del mundial "94. Así que date cuenta: gracias a vos descubrí que mi marido tenía sangre en las venas. Por eso si él reza, yo rezo. Y no me importa si otra vez hay que rezar por vos. En esta casa, cuando mi marido dice que hay que prender dos velas, se prenden dos velas y sanseacabó.
Vos no sos santo de mi devoción, ya te lo dije mil veces; siempre me caíste para el culo porque sos un fanfarrón y un bocasucia. El Zacarías me dice que si me gustara el fútbol sería otra cosa, que vos adentro de la cancha eras algo que no tenía nombre, una cosa de otro mundo, que en tus mejores épocas eras capaz de enloquecer las leyes de la física y bla bla bla. Pero por ese lado a mí nadie me compra. Yo soy una señora, no entiendo y no quiero entender de pelotas y pantaloncitos cortos.
En cambio hay otras cosas que sí entiendo. Y por esas cosas rezo estas noches, pero ojo: no es por vos. ¿Sabés por qué rezo? Porque hubo momentos en los que no tuvimos nada, pero lo que se dice nada, arriba de la mesa, y vos le dabas alegría a mi familia.
Alfonsín estaba haciendo estragos, y gracias a Dios justo nos cayó del cielo un Mundial que ganaste de punta a punta. Para mí fue un invierno horrible, porque solamente podía poner buñuelos de acelga en el almuerzo y buñuelos de acelga en la cena. Pero si hoy le pregunto al Nacho o al Zacarías qué se acuerdan de ese invierno, ellos te nombran, se llenan la boca de vos, sonríen... No se acuerdan de otra cosa; no tienen la menor idea de que pasaron hambre.
Afuera, en la puerta de la clínica donde respirás por un tubito, está lleno de periodistas extranjeros sacándole fotos a un mundo de gente que prende velas y que se pasa la madrugada recitando el rosario. A veces me da un poco de vergüenza que el resto del mundo crea que somos tan básicos, tan cabezones. Pero después me dan ganas de explicarle al mundo que nadie reza por el bocasucia, ni tampoco por el fanfarrón. Me dan ganas de explicarle al mundo qué país es éste, qué pocas alegrías hemos tenido en los últimos veinte años, y que de esas pocas, casi todas vinieron con tu firma.
Con lo que nos cuesta ponernos de acuerdo en algo. Con lo que nos cuesta reírnos o llorar o gritar por lo mismo. Con lo que nos cuesta cantar "Argentina, Argentina" y al mismo tiempo sentir que el pecho se infla. Y hacer fuerza por lo mismo, y querer ser mejores, y patalear de rabia. El día de la efedrina salí a la calle y, te lo juro por mis tres hijos, por primera vez en la vida vi a todo el mundo llorando. La gente iba en silencio por la calle, arrastrando los pies, y se le caía los mocos. Todo el país desinflado y mudo. ¡Qué raros que somos!, pensé, pero me sentí orgullosa de esta sangre que era mía, porque yo también lloraba y no sabía desde cuándo.
Si hasta el Caio, que nunca te vio levantar una copa del mundo, tiene un poster tuyo en su pieza y habla de vos como si te hubiera vivido.
Si hasta el Nonno te perdonó que mandaras a la **** que los parió a toda Italia en directo. Si incluso el Nacho, que odia el fútbol, sabe que vos sos mucho más que eso, y te defiende... ¿Cómo no voy a rezar para que te pongas bien?
Dentro de muchos años, los hijos de los hijos de la Sofi van a vivir en un país mucho mejor que el que tenemos ahora. Estoy segura. Y nadie se va a acordar que eras un fanfarrrón y un bocasucia. En los libros de lectura se va a decir de vos solamente lo importante, que acá una vez nació un negrito que jugaba a la pelota mejor que nadie, y que era capaz de levantar a un pueblo triste y volverlo loco de alegría, de hacerlo feliz incluso en las épocas más negras. Para que no se muera ése, rezo.
Para que te cures, para que puedas descansar de todo el esfuerzo de haber sido único y te quede tiempo para ser un tipo común. Para que puedas ver a tus nietos, abrazarlos, y contarles quién fuiste. Debe ser muy lindo llegar a viejo, mirar a un nieto a los ojos y decirle, con el corazón despierto:
"¿Sabés quién era yo? Yo era Diego Maradona". Y estar vivo para contarlo.
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