domingo, 12 de diciembre de 2010

Hasta el rabo todo es toro

Estimados Ernesto de Hannover, Bertin Osborne y demás virtuosos del vaso de tubo:

El aire viciado y la poca luz de los subsuelos de los bares los fines de semana por la noche no es para mí, hasta no hace mucho, la mimetización era casi perfecta pero llego un punto en el que había que preguntarse de que servía, que se sacaba con ello.

He ahí la cuestión, había que elegir, entre hacer lo que todos o hacer lo que a uno de verdad le gusta y le dicta el cuerpo.

Señores, yo me decanto por lo segundo, solo tengo 2880 minutos a la semana para hacer lo que de verdad me gusta asi que no se puede perder ni uno solo, por eso que mientras otros emplean estos valiosos minutos en estar de pingoneo por ahí yo prefiero descansar para poder exprimir cada día al maximo.

Aparte de todo esto, si uno no se siente agusto para que va a forzar la situación, estar a disgusto, aburrirse y pasarlo mal, cada uno es libre de disfrutar con lo que le gusta y lo digo alto y claro, a mi NO ME GUSTA SALIR POR LA NOCHE, que le quede claro a todo el mundo, yo disfruto más levantandome el domingo a las siete de la mañana y saliendo al monte que acostandome el domingo a las 7 de la mañana mas cocido que una langosta.

Además, y sin ánimo de ser soverbio quizá este forjando sin quererlo un aura de leyenda, todo aquel que pueda disfrutar de mi presencia nocturna se considera un privilegiado, un elegido.