Una extraña conjunción astral y un nuevo alienamiento planetario pudo darme el placer de enfrentarme una vez mas a mis admiradisimos ninons, existe una quimica especial con ellos, quizá por lo de la trilogía, por mis silenciosas observaciones, porque un día ojalá pueda llegar a ser lo que ellos son.
Pero esta vez, algo distinto ha pasado, el espiritu ninon se mantiene, pero se ven caras nuevas, sangre joven pero con ese espiritu batallador y displicinado que caracteriza a esos guerreros de la camiseta negra, y encima me pregunto, que coño hace un irlandes jugando con esta gente, su varita mágica ha conseguido transmitirles los valores que propugnan, la amistad por encima de todo, el colectivo, fuenteovejuna y todo eso que ellos manejan como nadie, y encima le ponen calidad.
Deseo que este equipo no se termine nunca, que la necesaria renovación mantenga la garra, la clase, el toque de todo un Juanan, la electricidad del Chapu, el espiritu guerrero de mi apreciadisimo Tomaso y por encima de todo que los Ninons, otra vez mas puedan llegar lejos.
Será un placer para mi volver a enfrentarme a ustedes, mis admiradisimos Ninons.
Dulces y frescas noches de invierno a todos.
martes, 13 de diciembre de 2011
jueves, 7 de julio de 2011
La ocasión la pintan calva
Ahora lo entiendo todo, el apodo que nos puso mi amigo Tomaso no era por casualidad, el lo sabía, los había conocido, nosotros todavía eramos demasiado jovenes.
En aquel tiempo, en la calle Benasque imperaban las penumbras y aires viciados de la barranquina, y allí comandando operaciones y repartiendo el juego estaban ellos, practicamente mimetizados con los subsuelos y con aquel aire viciado que allí reinaba, eran los radicales, el orígen del fín de la trilogía, el nacimiento de una saga, ni fatales heavys, ni malditos rockeritos ni neo-radicales, ellos los escorialisimos eran los que sabían de esto manejandose a su antojo en la movida grausina con sus camisetas negras, su botellin y si cigarrito en la boca.
Tras silenciosas observaciones y tras poner en práctica todo lo que aprendimos conseguimos que nuestra mimetización fuese casi tan perfecta como la suya, estamos preparados para tomar el testigo, para convertirnos en lo que siempre nos llamó Tomaso, en los neo-radicales, somos el fin de la trilogía, quizá los últimos de un selecto grupo, los últimos hechos de otra pasta, esa que distingue a los que van a dejar huella.
Jartisimo Escorial, Escorialisimos Jartos.
En aquel tiempo, en la calle Benasque imperaban las penumbras y aires viciados de la barranquina, y allí comandando operaciones y repartiendo el juego estaban ellos, practicamente mimetizados con los subsuelos y con aquel aire viciado que allí reinaba, eran los radicales, el orígen del fín de la trilogía, el nacimiento de una saga, ni fatales heavys, ni malditos rockeritos ni neo-radicales, ellos los escorialisimos eran los que sabían de esto manejandose a su antojo en la movida grausina con sus camisetas negras, su botellin y si cigarrito en la boca.
Tras silenciosas observaciones y tras poner en práctica todo lo que aprendimos conseguimos que nuestra mimetización fuese casi tan perfecta como la suya, estamos preparados para tomar el testigo, para convertirnos en lo que siempre nos llamó Tomaso, en los neo-radicales, somos el fin de la trilogía, quizá los últimos de un selecto grupo, los últimos hechos de otra pasta, esa que distingue a los que van a dejar huella.
Jartisimo Escorial, Escorialisimos Jartos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)